Quistes maxilares
Los quistes son lesiones dentro de los huesos maxilares que forman una cavidad llena de contenido. Generalmente ese líquido está rodeado y delimitado de una pared fibrosa revestida de células epiteliales. La patología quística es muy variable en cuanto a características de los quiste y por su origen. Pueden ser odontogénicos, formados a partir de lesiones en los dientes, y no odontogénicos.
Los más frecuentes son los primeros y producidos, generalmente, resultado de una inflamación crónica en los tejidos periodontales. Se produce después un crecimiento celular reactivo. Ese crecimiento celular desencadena acúmulo progresivo de líquido en su interior. Ese líquido interior queda definitivamente rodeado de una capa de tejido duro con revestimiento de células epiteliales en su cara interior. Su trascendencia es su posible complicación y que, además, su crecimiento es continuo. Este crecimiento, a expensas de ir reabsorbiéndose el hueso que lo rodea. Por tanto, el quiste tiene un crecimiento progresivo e imparable, siendo cada vez mayor la cavidad que origina.
Los quistes no odontogénicos son menos frecuentes. Aún así hay que tenerlos presentes en el diagnóstico y diferenciación de las lesiones observadas en la radiografía diagnóstica. Por ello es importante el estudio histológico tras su resección para su filiación y diagnóstico definitivo.
El tratamiento de la patología quística es quirúrgico con resección, dada su evolución progresiva y de crecimiento continuo. Dejados evolucionar indefinidamente, algunos pueden derivar en transformación maligna. Para que esto se produzca deben haber estado activos durante mucho tiempo y suelen haber alcanzado gran tamaño. Esto justifica que, tras la extirpación de cualquier quiste, deba realizarse su análisis histopatológico.