Patología de las glándulas salivales

La patología de las glándulas salivales tiene importancia por sus acciones directas en las glándulas y por sus efectos en la función de las mismas. Las glándulas salivales se encargan de la secreción de saliva para que la mucosa de la cavidad oral se mantenga húmeda. Durante la ingesta de alimento y masticación, la salivación favorece que se humedezca el alimento y pueda triturarse y mezclarse adecuadamente. De la misma manera, permite la deglución posterior del bolo alimenticio formado. Además, con la salivación en la boca, comienza la digestión química de los alimentos, debido a los fermentos y enzimas en la composición de la saliva.

Las glándulas salivales más conocidas son las llamadas glándulas salivales mayores (sublingual, submaxilar y parótida). Pero esparcidas en toda la mucosa oral hay multitud de glándulas salivales intramucosas. Éstas son las glándulas salivales menores que también pueden sufrir lesiones. También pueden enfermar por infecciones, inflamaciones, quistes o tumores, éstos últimos más frecuentemente benignos, pero que si no se tratan pueden degenerar a más graves.

El tratamiento de los trastornos de las glándulas salivales es variable según la causa de su origen. Pero habitualmente es quirúrgico para su extirpación y análisis de la glándula resecada. Mención aparte supone la patología consecuencia de la pérdida de la función de las glándulas salivales, secreción de saliva. Éste último desencadena síntomas muy molestos a causa de la disminución o pérdida del estado de humedad natural y protector de la mucosa oral. Su tratamiento es fundamentalmente con preparados de sustitución de la saliva y medidas humectantes.