Sobre la higiene dental y salud oral

Cinco elementos con los que procurar un buena higiene oral que mantenga los dientes en estado saludable

El presente artículo no hace referencia estricta a un tema quirúrgico dentro de la cirugía maxilofacial. Pero es cierto que la falta de los cuidados en ello, del cuidado de los dientes y preocuparse de la higiene oral, puede conducir, a la larga, a una mayor probabilidad en la necesidad de una atención por el cirujano maxilofacial. Por mi formación, uno hace honor a sus orígenes como cirujano en el sentido de ser médico-cirujano. Y se mantiene esa idea inicial de la medicina preventiva, lo de “prevenir antes que curar”. Hipócrates ya decía “La mejor medicina de todas es enseñarle a la gente cómo no necesitarla”. El cuidado de los dientes y de la higiene oral lleva lógicamente a una mayor pervivencia de los dientes. Así, que se dañen los dientes, lesionen las encías  o que se puedan perder definitivamente los dientes, se retrasa y minimizada. Consecuencia de ello, más tardíamente o menor número las visitas al cirujano maxilofacial van a ser necesarias.

Breves notas históricas sobre el cuidado de los dientes e higiene oral

Desde los tiempos antiguos y por las investigaciones paleontológicas, los conocimientos sobre los hechos y costumbres se transmitían oralmente; entre ellos estaban lo relativo a los cuidados concernientes a la salud e higiene en general y oral en particular. Transmisión oral realizada por personas líderes en las tribus y sociedades antiguas que eran eruditas y poseían habilidades especiales en sanación y comprensión en los procesos de curación.

El primer documento escrito de lo que hoy supondría actividad dental fue encontrado en la tumba de Hesy-Re, escriba egipcio que vivió hace 4.600 años. Dicho documento ha sido denominado  “lo mejor entre aquellos que tratan dientes”. En un papiro de más de 2.000 años de antigüedad se describe lo que se considera la primera receta conocida para hacer una pasta dentífrica (siglo IV a. C.). Paralelamente a esa época, en la Grecia Antigua (coetánea con Hipócrates y Aristóteles), se definen varios aspectos relacionados con la higiene oral y el cuidado de los dientes:

  • El ritmo de las fases de dentición.
  • Curas para las caries e inflamación de encías.
  • Sobre extracciones dentarias.
  • Uso de alambres metálicos para ferulización de dientes móviles.

Justificación y repercusión de la salud e higiene oral

La higiene oral y buen estado de salud de los dientes, tiene su importancia primaria en sí mismo. Pero también implica una importancia general, por su repercusión sobre el estado general y calidad de vida de las personas a causa de su dolencia intraoral ya sea enfermedad periodontal, caries, pérdidas de dientes o cáncer. Igualmente tiene su relevancia dada la influencia sistémica observada éntre la salúd oral con órganos del resto del cuerpo. El estado de salud dental y periodontal afecta al estado de salud general. Se ha encontrado asociación con ciertas enfermedades sistémicas como enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades pulmonares, trastornos obstétricos. También está constatada su influencia en la evolución sobre estas enfermedades. La prevalencia de la enfermedad periodontal en personas diabéticas está comprobada  que es 2 a 3 veces mayor que en los sujetos no diabéticos. El control de la diabetes es más complicado cuando el paciente sufre periodontitis. Y cuando la persona diabética tiene, además, enfermedad periodontal simultánea,  está más expuesto a complicaciones cardiovasculares, renales y retinianas.

Hay que mencionar  también, que los factores de riesgo para las enfermedades orales son comunes a los de otras enfermedades crónicas sistémicas: influencia de la dieta, higiene oral, tabaquismo, alcohol y estados de estrés que repercuten sobre la salud oral, enfermedades cardíacas, cáncer y diabetes.

He aquí unos consejos iniciales que influirán positivamente en todo lo que se está mencionando hasta ahora:

  • Cepillado y limpieza oral regular y diaria.
  • Regular fluoración.
  • Consumo de azúcar

Los elementos de ayuda en la salud oral

Uno. Cepillado dental

  1. Sea con cepillo manual o cepillo eléctrico. Los cepillos que combinan el movimiento oscilo-rotatorio superan al cepillado manual en la reducción de la placa bacteriana y la gingivitis. En caso de personas discapacitadas, mayores o posterior a tratamientos de radioterapia o quimioterapia, sería más recomendable su uso.
  2. El cepillado debe ser suave: la cabeza del cepillo debe ejercer una presión sobre los dientes no superior a los 100 gr.
  3. Se recomiendan cepillos con cerda suave: causan menor trauma gingival y abrasión en el esmalte.
  4. Sistemática periódica: acción de cepillado de 2 ó 3 minutos de duración, al menos 2 veces al día. Es importante inducir esta costumbre al niño desde que éste aprende a limpiarse los dientes. Será de utilidad pedir asesoramiento a su higienista dental entre las múltiples técnicas a usar y la que mejor conviene a su situación.
  5. Limpieza de “todas” las caras del diente y realizarla sobre “todos y cada uno” de los dientes.
  6. La Asociación Dental Americana aconseja, aunque depende de la calidad del cepillo, el recambio del cepillo cada 3 ó 4 meses.

Dos. Dentífrico

Las pastas dentífricas están compuestas de varias sustancias minerales, sales, agentes compactantes, espesantes, detergentes y humectantes. La función de las pastas dentales es debilitar y eliminar la placa bacteriana, inhibir su formación y evitar la sequedad de la superficie dental y de encías. Permite, además, que su efecto llegue a zonas difíciles de alcanzar por la acción directa del cepillado (zonas interdentales).

Que contengan agentes fluorados es aconsejable. El flúor es un agente anti caries: inhibe la pérdida mineral del esmalte, lo remineraliza y reduce la formación de placa ácida.

Algunos aditivos, tales como el pirofosfato, citrato de zinc o triclosán, inhiben la mineralización de la placa bacteriana con lo que se retrasa la formación de cálculo dental (tártaro). Sin embargo, en cuanto al triclosán, es un antiséptico y se ha visto en algunos estudios de laboratorio, que algunas bacterias han generado resistencia frente a éste y podría influir en la acción de algunos antibióticos como las quinolonas o tetraciclinas. Para evitar el riesgo teórico de este efecto, sería prefrerible evitar su uso en la higiene diaria.

Los geles de flúor, puesto que contienen concentraciones altas del mismo, serían para aplicaciones en casos especiales y bajo supervisión del especialista y no aconsejable antes de los 6 años.

Tres. Limpieza interdental

El espacio interdental (entre caras laterales contiguas de los dientes) es del 40 % de la superficie dental total. Su limpieza es individualizada pues es diferente según sea el estado de espacio interdental en cada persona y necesita de un aprendizaje y práctica. Hay diversos instrumentos y métodos para llevarla a cabo:

  • Seda y cinta dental que, a su vez, las hay con cera o sin cera. Las que tienen cera son mejores para aquellas situaciones en las que los dientes están muy juntos o con apiñamiento dentario.
  • Cepillos interdentales: de varias medidas (anchuras) para que se puedan adaptar bien y sean eficaces al tamaño que haya de espacio interdental, variable según las personas y su estado bucal.
  • Palillos interdentales: adquiridos en farmacias o parafarmacias, no de madera, para la retirada de partículas de comida o placa dental entre los dientes.

La remoción de placa bacteriana es más eficaz con el uso combinado de cepillado dental y cepillo interdental que con el cepillado aislado. Y la seda dental y palillos dentales elimina placa dental con menor eficacia que los cepillos interdentales

Cuatro. Colutorios orales

Con distintos contenidos y composiciones.

Pueden contener antisépticos, como la clorhexidina, fluoruro de amina, fluoruro de zinc o triclosán. Son my eficaces como bactericidas e inhibidores en la formación de placa bacteriana y prevención de la gingivitis y periodontitis. Sin embargo, sobre la clorhexidina, su uso debe ser limitado en el tiempo, para estados clínicos concretos y, mejor, supervisado por un especialista. Esto es debido a que el uso prologado de colutorios con clorhexidina puede causar alteración en la coloración de los dientes y lengua, aumentar la formación de tártaro, cambios en la sensación gustativa y alteración de la flora microbiana natural de la boca. Y lo mismo ocurre en relación con el uso del triclosán, debido a lo ya mencionado  sobre la posible generación de resistencias bacterianas e interferencia con algunos antibióticos. Es más recomendable para el uso a largo plazo, de colutorios con aceites esenciales.

Los agentes fluorados aumentan la protección anticaries y permiten que el efecto anti placa llegue a espacios interdentales donde el cepillado no resulta del todo eficaz. Además de su efecto antibacteriano y antifúngico, algunos actúan frente a la hipersensibilidad dental por su acción sobre la permeabilidad de la dentina y como antierosivo del esmalte (fluoruro de amina, fluoruro de estaño).

Cinco. Limpieza de la lengua

El hecho de hablar de higiene oral es porque la limpieza y salud de la boca no se refiere exclusivamente al cui dado y limpieza de los dientes. Hay que preocupare también de las “paredes” de la boca, la mucosa y encías. Las encías se protegen durante el proceso de cepillado como ya se ha comentado. El cepillado de los dientes abarca también la limpieza de la encía y masaje de las mismas. La lengua, especialmente su cara superior o dorso, es propicia para un gran acúmulo de gran de microorganismos y formación de placa bacteriana. No debe descuidarse su limpieza e higiene. Para la limpieza del dorso de la lengua se emplean los raspadores de lengua, usando temporalmente con éstos los enjuagues bucales.

Las personas portadoras de prótesis, éstas deben enjuagarse después de de cada ingesta y realizar la limpieza de los dientes remanentes en boca, si aún tienen, según los consejos ya dados. En cualquier caso, tras de la limpieza de la prótesis, deben limpiarse las encías y zona de apoyo de la prótesis con un cepillo blando y el dorso de la lengua con un raspador de lengua. Los enjuagues orales con colutorios son de ayuda, especialmente si coexiste tendencia a la sequedad de boca. Las prótesis deben cepillarse con cepillo específico para prótesis y usándolo con agua corriente, una vez al día.